De madrugada soy traficante.

Es temprano en la mañana. Son las seis, tal vez las seis y media. Me detengo un momento para pensar si realmente le necesito. Sí. Sí necesito. Luego de la ducha, el café (negro) y un zombi caminar, decido salir al frío sancristobalense (que cada día se va más rápido al salir el sol). Enciendo el auto y subo el volumen de la música para vencer la pereza y el sueño (y un poco de rabia).  Si lo recuerdo, sintonizo La Mega para escuchar a Chataing. A veces, depende del animo, río. Decido la ruta de siempre. Es más fácil en el mismo sitio, verá usted:  ir con frecuencia, saludar a su proveedor, conversar con la gente del lugar, “dejar para el jugo”, comprar otras cosas, todo contribuye con el logro del objetivo: conseguirle. Pienso cuál comentario iniciará la conversación para no parecer desesperada. Por momentos siento estrés, pero recuerdo que le necesito y bueno… paciencia (más).

Arribo al sitio. La cantidad de personas es la usual para la hora. Trato de recordar cuál frase elegí para comenzar a hablar pero la olvidé por el sueño. Sonrío y saludo. Pongo en práctica otro de los métodos: señas. Me siento entrenadora de béisbol: guiño el ojo derecho (no sé hacerlo con el izquierdo), levanto mi dedo índice sutilmente a la altura de la cadera, guiño el ojo nuevamente, sonrío, levanto el pulgar  para indicar agradecimiento y vuelvo a comenzar. Recibo como respuesta un “ya va” con gestos.  Camino, comento la noticia del día anterior, busco con la mirada al proveedor mas “pana” y le recuerdo que estoy esperando. Compro otras cosas para desviar la atención. Sigo esperando. Todavía no pago. Comienzo el ritual de señas por tercera vez y percibo afirmación. Trato de no sonreír demasiado, no quiero ser evidente.  Me entrega una bolsa de papel marrón y rápidamente la guardo en las otras bolsas de plástico. Camino rápidamente y pago mi mercancía. Me retiro.

Regreso al auto. No miro la bolsa. No sé si es buena o mala. Olvido preferencias. Hace tiempo dejé de esperar la de mejor calidad: no se consigue. Me siento agradecida, gané una pequeña batalla, lo logré. Los días en que era fácil no los recuerdo, tengo años practicando este ritual, me acostumbré. Aun hay rabia, sí, pero el conseguirle la disipa un rato. No importan muchas cosas que minutos antes importaban. No recuerdo qué dijo Chataing. Estoy más despierta y menos zombi. Estoy tranquila. Estaré tranquila por unas 24 o 48 horas más. Tengo un litro de leche. Sí. Un tonto, breve y efímero litro de leche.  En Venezuela, este hermoso territorio lleno de sabanas, llanos, montañas, desierto y todos los animales que vienen con ello, no se encuentra leche de vaca ¡De vaca! No pido de un animal en vías de extinción, o algún otro que no sea posible tener en el país. En mi Venezuela, que recibo y amo cada vez que otro no la quiere, llena de petróleo (para no perder la costumbre de decirlo y re decirlo) NO SE CONSIGUE LECHE DE VACA. Sabrá usted a quien lanzarle la culpa, ya que ese parece ser nuestro deporte nacional.

Yo, por mi parte, de madrugada soy traficante.

Aviso: ninguna gota de leche fue malgastada al escribir estas letras.

Leche Táchira

Táchira es dos punto cero.

El pasado martes 02 de agosto de 2011 se llevó a cabo en San Cristóbal un foro llamado “Táchira Web 2.0: Revelando el Potencial de las Redes Sociales“, organizado por la Lotería del Táchira y cuyos objetivos principales eran conectar la población del Estado con las nuevas tendencias y medios de Internet, ademas de recaudar fondos para las obras sociales de diferentes fundaciones en la región.

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Desde que me enteré del evento, quise participar: mi profesión y pasatiempos están directamente relacionados con el mundo 2.0 y el uso de las redes sociales para diferentes fines, así que decidí indagar en sus ponentes, costos y lugar.  Al revisar la plantilla de participantes y sus respectivas charlas, encontré bastante interesante la variedad del contenido a presentar, con tres expositores regionales  y tres nacionales, cada uno experto en su área. El costo me pareció aceptable, dado que lo recaudado irá a parar a fundaciones con programas para la familia tachirense: entre 100 y 200 bolívares y 3 cartones de Kino Táchira (puesto que están en las celebraciones de su cumpleaños numero veinte). El lugar: teatro de la Universidad Nacional Experimental del Táchira, no solo mi alma máter sino también mi principal sitio de trabajo. Así pues la decisión estaba tomada: me inscribí en Táchira Web 2.0

La mañana del martes al llegar a la UNET, encontré un poco de desorganización (que por fortuna solo se presentó en esta etapa del foro, de resto estuvo realmente admirable) ya que los participantes debían esperar en cola para una especie de registro que, al arribar a mi turno, no entendí: primero cada quien tenía que  mostrar la entrada a las jóvenes de protocolo y luego pasar a otro salón donde simplemente tomaban la parte desprendible de la misma y entregaban material del foro. Creo que todo pudo ser mas rápido al hacerlo con las primeras dos jóvenes y ahorrarse la entrada al salón. Esto hizo que se retrasara una hora el comienzo del evento.

Una vez dentro del teatro de la universidad, a las 9a.m., la reconocida comunicadora Lorena Arraiz y el animador zuliano Leonardo Villalobos dieron inicio formal al evento con una bienvenida a los participantes y posteriormente la presentación de palabras del presidente de la Lotería del Táchira: Angel Pernía y del rector de la UNET: José Sanchez Frank.

La primera ponencia estuvo a cargo de Enrique Vásquez, licenciado en mercadeo y profesor universitario en el Oriente  del país. Con el título: “¿Para qué sirven las redes sociales?” el conocido tuitero une su experiencia en mercadeo y su presencia en las nuevas tendencias sociales de Internet para presentar las características de las mismas, ademas de su visión del uso y provecho. Aunque personalmente no comparto la  misma percepción de Enrique en cuanto al uso de social media, encontré interesante varios de sus puntos. Algunas frases que me quedaron: “…con las redes sociales regresó el concepto de la plaza de pueblo: la gente se conoce, se reune, comparte”, “… siempre consigues asesoría: encuentras quien te ayude”. Ademas tuve la oportunidad de preguntarle sobre el uso del “1×1″o “sigueme y te sigo” en Twitter, iniciativa que encuentro contradictoria con la esencia de la red de microblogging, y de las recomendaciones rifadas en concursos. La respuesta del amigo Enrique: “No puedes desvirtuar el pensamiento de un ser humano mientras esté enmarcado en el respeto… cada cabeza es un mundo”.

Luego le tocaría el turno al profesor sancristobalense Cesar Omaña, colega ingeniero de quien tuve la oportunidad de recibir clases (publicidad) en un curso de locución y oratoria. Su ponencia: “La marca Táchira en la web” fue sin duda mi favorita. El profesor Omaña presentó una pequeña introducción de conceptos y términos de publicidad, mercadeo y web 2.0 para luego plantear la construcción de una marca en la red: Táchira. Algunas interrogantes como: “¿Estamos satisfechos con la visión del Táchira que se presenta actualmente en Internet?, ¿Tenemos como Estado presencia representativa?” me hicieron pensar  en todas las oportunidades que tenemos como región para explotar en la vida 2.0. Su propuesta se centra en un conjunto de pasos cíclicos compaginados por tachirenses que deseen y puedan colaborar: Coordinadores, Contenidos, Hosting, Promoción, Mantenimiento y Financiamiento.

El tercer tema discutido en el foro estuvo en manos de Ángel Méndez (Caracas), consultor en Tendencias Digitales, Online Marketing y redes sociales. “Impacto de Internet en Latinoamérica” fue el título de esta exposición, donde Ángel reveló cifras muy interesante sobre el comportamiento de la población latinoamericana y venezolana en los últimos años en la red.  Números: Latinoamérica ha crecido 48% en los últimos 3 años, por su parte, Venezuela tiene 37% de crecimiento en Internet, lo que indica que tenemos mucho por hacer y desarrollar. Actualmente nuestro país ocupa el tercer lugar en el ranking latinoamericano de web 2.0, luego de Chile y Brasil y tiene 2.300.000 usuarios de Twitter , el 63% de internautas cuenta con edades comprendidas entre los 7 y 24 años y los usuarios que aun utilizan Hotmail como chat tienen entre 7 y 17 años. Comentaba Ángel que el éxito del crecimiento en la red va mas allá de adoptar tecnologías: se debe ademas crear, compartir e influenciar: “2.0 es compartir” y resaltó el impacto que esta teniendo cada día mas, en Venezuela, LinkedIn. La frase: “lo que necesitas invertir en redes sociales es tiempo”.

Después de estas tres ponencias llegó el momento del intermedio (unos 25 minutos) donde cada participante recibió un refrigerio bastante completo. Ademas habían cafeteras lo que para mi representa un plus. Un número considerable de personas se acercó a los ponentes para conversar, expresar inquietudes o ideas y, claro, tomarse fotografías.

El inicio de la última parte del foro estuvo a manos del locutor, comunicador y humorista venezolano: Luis Chataing. Desde su aparición en la tarima del teatro, Chataing fue aplaudido en varias oportunidades por el público que reía con frecuencia durante su intervención. “Marketing personal” el tema de su ponencia, en la que compartió su experiencia personal en las redes sociales, especialmente Twitter y cómo la utiliza de focus group instantáneo. Durante esta parte del foro tuve una experiencia en particular, ya que en la ronda de preguntas y gracias a que el micrófono dispuesto para esto no sirvió en mi turno, Chataing bajó hasta mi lugar para escuchar la inquietud que tenía. Luego de un intercambio de bromas, risas y una fotografía, pude preguntarle si esta al tanto de la responsabilidad que tiene al ser seguido por mas de 500.000 personas, lo que lo hace un posible trendsetter y qué tanto se cohíbe o no al tuitear. Su respuesta, bastante completa, indicó lo consciente y responsable que es al expresarse en los 140 caracteres que tiene para cada tuit, sin dejar de ser él y decir lo que siente y opina. Las frases: “Cada vez estamos mas cerca del medio: el individuo se convierte en medio”  y “Algo que evito a rabiar es separarme de lo que pasa en mi pais: yo participo”.

Alejandra Quintero, community manager de la Gobernación del Estado Táchira, tuvo la responsabilidad de continuar con Tachira Web 2.0, compartiendo su experiencia, aprendizaje y desenvolvimiento en esta nueva profesión a través de la charla “La labor del Community Manager”. Uno de sus comentarios iniciales me llamó bastante la atención, por su sencillez pero a la vez capaz de dejar claro qué hace este personaje: “es el que atiende la tienda”. Alejandra dejó claro que la tolerancia, saber escuchar, medir los sentimientos y el impacto causado en los seguidores por cada publicación, buen contenido y una reacción rápida ante los errores son piezas clave para el responsable de una comunidad en linea. Su frase: “Lo que realmente importa: las personas”. Algo un poco molesto durante esta ponencia: en dos oportunidades interrumpieron, una para recibir al Gobernador del Táchira: Cesar Pérez Vivas y posteriormente para avisar que debía concluir debido a la falta de tiempo (que puedo apostar se originó por comenzar una hora después de lo estipulado).

Cesar Pérez Vivas tomo unos minutos para saludar a los presentes y hablar del uso que, como Gobernador del Estado, da a sus dispositivos móviles y redes sociales para permanecer en contacto con las personas, informar sobre su gestión y estar al tanto de lo que ocurre cada día.

Para finalizar, el ingeniero UNETENSE Manuel Castro habló sobre los “Modelos de Negocios Web 2.0″, dando un breve repaso de la historia de la WWW, el auge y caída de los .com y cómo cada idea de negocio ha tenido que ajustarse, actualizarse y tener la capacidad de originar rentabilidad a través de la red. Lamentablemente y por motivos de tiempo, su charla también fue breve. La frase: “Las empresas que sobreviven (en la red) y ademas con éxito, son las que ofrecen servicios como principal activo y tienen un modelo de ingresos”.

A las 2p.m. y luego de una despedida de los animadores y promotores, concluyó el primer foro de tecnologías web del Táchira. Sin duda un excelente evento con muy buen contenido, organización y producción.  Fue agradable asistir (cada minuto valió la pena), conocer la calidad de los internautas tachirenses: mediante las preguntas realizadas a los foristas pude apreciar el nivel de cultura y entendimiento de la audiencia en temas 2.0, saludar a tuiteros y blogueros locales: JuanRules, Skatox, Isaine y FrancyKarina, y en general compartir con una comunidad que tal vez parece aun tímida, pero sin duda pronto dará pasos importantes y tendrá presencia marcada en la red de redes.

Con certeza os digo: Táchira es dos punto cero.

¿Heterosexual? Entonces usted es gay 95% del tiempo.

Sí. Usted. Gay. ¿Por qué? Fácil: Cuando un homosexual, lesbiana, bisexual o transgénero (que, para abreviar, de ahora en adelante llamaremos persona) se despierta, lo hace igual que usted ¿Ducha? Sí, una persona también se ducha, se viste y desayuna, igual que usted, igualito ¿Trabajo? Bingo. Una persona sale de su casa, va al trabajo o a estudiar. Toma el autobús, sube al metro, pide taxi, enciende el carro, camina. Sí. Una persona camina, un pie a la vez, igual que usted. Retos durante el día, lluvia, calor, llamadas telefónicas, almuerzos, libros, amigos, Facebook, café(seses), problemas, sonrisas, llanto, luchas… ¿Sigo? No. Creo que ya se hace una idea: los días de una persona son iguales a los suyos.

Oh, por el otro 5% me pregunta… Bueno, eso no lo comento. Esa hora del día le pertenece a la persona, es parte de su intimidad, de su amor por su complemento, por ese ser que le llena el alma, le roba suspiros, le gusta o… ¿Quisiera usted que discutamos lo que pasa en su cama? Eso pensé. Lo que cada quien haga en su habitación, mientras sea producto de amor (consensual) le pertenece, ¿no?… ¿Por qué tengo que andar pendiente si a usted le gustan los gorditos/as o pecosos/as? ¿Tendría que ofuscarme si su amado es alto/a o bajito/a? Pensándolo con mas detalle tal vez la diferencia no es tanta. Creo que el 5% es muy grande, tal vez es solo un 4% o quizá 3%.

“Salir del closet”

Ya que estamos comentando lo similares que son una persona y usted, le pregunto: cuando se presenta, usted ¿antecede su nombre con “hetero”? o… antes de entablar una amistad verdadera: ¿pasa horas, días, ¡meses! pensando en como decirle a su amigo/a que va por determinado equipo de fútbol? ¿Le esconde a su jefe su religión? ¿Usa lentes de contacto para ocultar el color verdadero? … Piense por un momento: ¿Debe omitir parte de usted, su ser, su personalidad, su vida? ¿Debe anunciar y aclarar a todo el mundo con quien duerme y a quien ama?

¿Por qué una persona tiene que “salir del closet” y estamparse la frente con una etiqueta? ¿Acaso lo único que define un ser humano es con quien duerme? … No lo creo.

¿Por qué usted puede andar con su amor sin previos anuncios y una persona no?

Cuestión de genética, enfermedad.

Quedo atónita cuando leo, en pleno siglo XXI, opiniones que sostienen que la homosexualidad es una enfermedad. Un gen defectuoso que “debe” ser curado.

Hmmm… un gen defectuoso. Me imagino que a ellos les preguntaron de cuál color querían la piel o qué tan altos querían ser. Tal vez les cuestionaron lo liso del cabello o sobre el negro de sus ojos ¿Qué? ¿No? ¿No les preguntaron? ¿Los enviaron a la tierra a ser y nada más? ¡Wow! ¿Así? ¿Sin decisión? … Mirá.

¿Y no han buscado remedio para los ojos azules? ¿O un pelirrojo pecoso? ¿Para un terco o un cariñoso? ¿No? ¿Ya encontraron cura para la antipatía? ¿Para la intolerancia? ¿Para el odio? ¿Ah? ¿Cómo dice? ¿¿Esas no son enfermedades?? Oiga… que curioso.

Arrejunte legal

Aunque creo fielmente en Dios y en su amor por todos y todas, voy a misa cada domingo y sí, soy católica, lo mas importante en estas líneas es que usted se despoje de su religión (si la tiene).

Ya le expuse mi teoría (práctica) de lo similar en la vida de una persona y usted (al menos 95% del tiempo son iguales). Es decir, una persona, ante todo y como usted, es un ser humano. Vive, respira, siente. Un ser humano con derechos. Sí, derechos humanos solo por ser (como usted es) y vivir. No importa físico, religión, política, estilo de vestir, estrato social, comida favorita, sexo. Entonces: ¿por qué debe importar la preferencia sexual?

¿Qué super poder tiene usted para decidir que dos personas que se aman y comparten su día a día no pueden hacerlo oficial ante la ley? ¿ Quién le dio esa potestad? ¿Por qué dos seres humanos tienen menos derechos que usted? No hay razón.

¿Religión? ¿Y quién está hablando de religión? Los derechos humanos, constitucionales, legales no tienen nada que ver con religiones. La unión legal de una pareja de seres humanos es independiente de creencias. Es algo legal, no de credos o dogmas. ¿O es que usted ve que a los católicos se le aplica una constitución y a los evangélicos otra? ¿Los testigos de Jehová tienen una tercera lista de leyes?

¿Dios? Ja. Dios es amor, y lo demás… lo demás es cuento.

Así que dígale unión, matrimonio, arrejunte legal, como quiera. Las leyes de una nación deben ser aplicadas a todos por igual, sean católicos, evangélicos, catires, gordos o personas. O… ¿Qué cree usted que es la justicia?

¿Ve? ¿Se da cuenta que son mas las similitudes que las diferencias que usted tiene con un homosexual, lesbiana, bisexual o transgénero? Y si todos los seres humanos tenemos el mismo valor, ¿por qué simplemente no nos decimos personas?

¿Para qué etiquetas? ¿Para qué distanciarnos del gay, del negro, del blanco o del evangélico? No por qué, no: ¿para qué? ¿Para ser común, “normal”? ¡Uy! ¡Qué aburrido! Yo tengo toda mi vida tratando de alejarme de lo común, de lo “normal”. Busco identidad propia. Sobresalir. Ser lo mejor posible ¿Común? ¡Qué va!

Entonces: ¿Quién es usted para decir a otro como vivir? Usted, yo, él, ella, ellos, nosotros, TODOS, somos 95% gay.

PD: mientras escribía estas lineas me tome un café. No sé si era hetero, homo, les, bi, o trans. No le pregunté.

Calles de mi niñez… calles ¿tranquilas?

Noto con preocupación como cada día las calles de San Cristóbal se atiborran del abominable tráfico que, hasta hace algunos años, pensaba era un mal de las grandes urbes. Sin embargo, ahora nuestra ciudad de la cordialidad forma parte del grupo de ciudades que padecen este terrible mal. Digo terrible y mal porque eso es el tráfico: la gente se altera, grita, comete imprudencias, pierde tiempo y momentos, se frustra… ¡tantas cosas!

No conforme con menguar nuestra calidad de vida, el tráfico desarticula la armonía de este valle que alguna vez fue de auyamas: San Cristóbal envejece. Lo estético se pierde, el desorden reina en las calles, carreras y avenidas. El humo decora los paisajes de la cordillera y la paz andina se esconde tras el ¡BIIIIIIP BIIIIIP! de las bocinas de nuestros automóviles.

Podría seguir con una larga lista de problemas (ejemplificados y todo) que trae este mal. Pero prefiero invertir mi tiempo y el suyo, que generosamente me lee, en proponer soluciones o al menos atreverme a opinar en algunas decisiones sencillas que al tomar cada día, todos nosotros, tal vez ayuden a curar un poco este achaque.

Los trapos sucios se lavan en casa y si usted no sabe esto, querido lector (o lectora), usted no es venezolano (o venezolana). Por eso permítame participarle que usted, al igual que yo, es parte de la enfermedad. Usted, yo, su vecino, el transportista, el motorizado, el peatón, la ruta universitaria y el camión de las mudanzas: sí, todos somos parte del problema. Porque… ¿cuál es el ADN del tráfico si no los automóviles? Así, se me ocurre, es posible que la tan buscada solución este en la formulación del problema mismo (mismo, no mesmo). ¿Y si nos educamos? ¿Y si somos conductores responsables que respetan las normas? ¿Y si somos peatones sensatos? Algo tiene que mejorar, ¿no? Tal vez, ante tanta ética, educación y conciencia ciudadana, los gobiernos se dedicarían con  mas esmero en proporcionar y asegurar el buen funcionamiento de las vias y servicios de transporte público.

De manera que mi propuesta se divide en tres partes:

A usted querido conductor de automóvil personal o familiar, le recomiendo algo sencillo: siga las normas básicas de tráfico. Fácil, ¿no cree?: deténgase en rojo, respete el rayado peatonal (porque usted también tiene un cuerpo que valora y quiere mantener lo mas a salvo posible), utilice las luces de cruce (no es casualidad que el automóvil las tenga, no vaya a pensar mucho menos que sirven de decoración navideña, ¡NO!, ellas tienen su razón de ser), ceda el paso de vez en cuando (no empobrece ni enriquece a nadie), respete los límites de velocidad (mire que si fuese apto para la formula uno, no tendría mucho tiempo libre para leer estas palabras ;) ), en fin: sea un buen conductor. Para lograr una ciudad mas descongestionada, usted debe (sí, debe, con compromiso), ser parte de la solución porque, querido lector (o lectora… *suspiro*), es parte del problema.

En el ámbito del transporte público, es necesaria la ayuda de los entes que administran, en nuestro nombre, la ciudad. Creo que una forma muy sencilla pero efectiva de comenzar a resolver el problema de los autobuses es darle un nombre a cada parada: los puestos de espera de autobuses deben estar identificados: La Tinaja, UNET, Esquina del Recuerdo, Carrera 20 con calle 22, qué se yo:  Nombres. Por otro lado los autobuses y derivados deben detenerse para dejar y recoger pasajeros SOLO en dichas paradas. De lo contrario, serían multados. De esta manera se comienzan a crear rutas fijas que se cumplen y a futuro se convierten incluso en paradas con una hora establecida. (El bus pasa por la parada La Tinaja cada 20 minutos) y como bono: nace una conciencia en la colectividad y en los transportistas. Las cosas que funcionan bien se respetan y cuidan mejor ¿No suena fantástico?

Finalmente, admirado, luchador incansable y amigo: peatón. Tiene usted en sus manos una de las tareas mas grandes dentro de esta cadena de buenas y educadas acciones en el acontecer sancristobalense.   Al caminar por el laberinto del núcleo urbano, ¡valórese!: no se cruce las calles y avenidas a mitad de camino, llegue a la esquina respectiva y haga uso de las enormes rayas blancas que sirven de alfombra a su distinguido paso. Camine por las aceras, respete los jardines e islas y, por favor, pase el testigo y eduque a sus familiares para que actúen, al igual que usted, como buenos ciudadanos. Ahora, si es usted usuario del transporte público, es más simple: ¿tiene que caminar media cuadra más para tomar el bus o para llegar a su destino final? ¡hágalo!: le recuerdo que se aprende a caminar de chiquito, es gratis y no tiene contra-indicaciones para la salud.

Junto al aporte de cada sector, pienso que se podría agregar un esfuerzo conjunto de los mencionados entes públicos para construir, habilitar o designar estacionamientos a distancias “caminables” de las áreas mas transitadas de la ciudad: una ama de casa que debe ir al centro de San Cristóbal a pagar los servicios públicos o comprar los útiles escolares, un ejecutivo cuya oficina se encuentra en plena séptima avenida, un estudiante o un mensajero, pueden dejar su medio de transporte allí (con su debido pago) y caminar hacia sus respectivos destinos. Esto daría paso a un casco céntrico libre de vehículos estacionados que entorpecen el libre flujo de tránsito.

Al conocer ciudades, ha llamado mi atención que lo mas representativo en el orden, equilibrio y estabilidad de cada una, es el transporte. Berlín, por ejemplo, es unas 8 veces mas grande que París: ¡una ciudad realmente gigante! y tiene el sistema de transporte mas espectacular que he visto en mi existir: su estación central y cuatro núcleos más en el eje norte-sur y este-oeste, completan el nódulo de transporte más grande de Europa. Una ciudad que vivió guerras, holocaustos, muros y destrucción. ¿Cómo es posible que en una ciudad de unas cuantas avenidas no se puedan resolver estos problemas? Y, sin buscar motivos y razones (mas bien excusas) de por qué allá sí y aquí no, es tiempo de sumar esfuerzos y protagonizar el “queriendo podemos”, bien decía John Winston Ono Lennon: “Puedes decir que soy un soñador, pero yo no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo será uno”.

Posdata: he enviado un texto similar varias ocasiones a las páginas de redes sociales de la alcaldia del municipio San Cristóbal, al no tener respuesta o comentarios, pienso que no ha sido leido. Me gustaria me ayude con la divulgación del mismo para que llegue a los ojos de quienes puedan colaborar.

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