Ahí viene el avioncito

Si usted le pregunta a un niño, mejor dicho: a cualquier persona ¿Cuál super poder quisiera tener? un gran porcentaje (fuente: yo) responde volar, tener alas para cruzar el cielo, ser libre y sentir el aire rozando el cabello, caminar sobre las nubes y así, una gran diversidad de frases de almanaque que hasta le sacan una sonrisa del rostro. Bueno, yo confieso que no entro en esos aventureros seres. No, a mi no me gusta volar. Al menos no físicamente. Vamos, que si Dios* no me dio alas es porque no las necesito.

Por mas pensamientos lunáticos que pueda yo poseer, soy un ente terrenal. De piso. No me he lanzado en paracaídas, parapente ni bungee. Pero ¡qué digo! si ni siquiera me subo a una montana rusa. Ergo no me gustan los aviones. Y esto podría ser una nimiedad del tipo: no me gustan las alcaparras pues no las como…. solo que existe un nudo de esos de novela (sea tan amable de hacer click en http://www.dramabutton.com/) ¡¡¡me encanta viajar!!! Así que es una situación “no pain, no gain” (no dolor, no ganancia).  ¿Le gusta conocer paises, culturas, gente, arte? Bueno: 3, 4, 5, 7, 8 horitas en el aire.

Mientras escribía esta nota...

Mientras escribía esta nota…

Un análisis ”profundo” (psicóloga: yo) daría posiblemente como resultado un asunto de control. Y es que a X cantidad de metros sobre el nivel del mar a bordo de una máquina gigante conducida por alguien que no conoce es muy poco el control que tiene usted de los acontecimientos que… ¡ARG! (hiperventilando)

Pensamientos felices… pensamientos felices…

Irónicamente, me agradan los aeropuertos. Los encuentro interesantísimos: miles de historias se cruzan en un instante. Colores, pasos, pensamientos, idiomas, costumbres, silencios, ruidos, lentos, rápidos.. todo, nada. Amo los aeropuertos porque permiten que la creatividad haga de las suyas al contemplar ese vaivén en la agridulce espera.

No me gusta volar. No físicamente. Pero el antes y después: ¡vaya que lo disfruto! Así que les saludo, mientras paso el tiempo que parece infinito, desde una máquina de esas que surcan el aire, donde no tengo control alguno, solo el de mis palabras.

Vuelo Madrid - Paris

Al concluir.

*Dios,  Jehova, el monstruo del espagueti, Yoda, Buda… su dios pues.

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